Sabiendo que sobre Santa Teresa
de Avila y su mística siempre habrá algo que decir, aprovecho estos días para
revisar algunos de las interpretaciones que se ha dado a su sublime descripción
de las moradas. Así que tomo referencias y citas textuales de dos de ellas: la
primera es un contrapunto de la mistica teresiana con la espiritualidad judia,
y la segunda un análisis que hace de la obra el profesor José Antonio Ramón
Calderón.
Fundamentalmente referiremos que
Teresa describe cada una de las moradas como si estuvieran una dentro de otra,
como un árbol con varias capas de corteza, donde las capas exteriores fueron
removidas una por una para poder penetrar en el corazón de el árbol. O también
explicado de otra manera, como una suerte de muñecas rusas. Este proceso sin
dudas es muy similar al aplicado en casi todos los demás procedimientos
místicos que se han descrito en las diversas tradiciones; a saber:
DEVOCIÓN
En la primera Morada de la Devoción enfatiza la importancia del
auto-conocimiento y la humildad, como el inicio del camino espiritual. El
auto-conocimiento de nosotros mismos en el nivel físico, emocional e
intelectual. Esto es el fundamento psicológico esencial para poder abrir el
camino del Espíritu de una manera segura. El alma empieza a cambiar y se abre
al terreno espiritual a través de la práctica de la devoción, la oración, la
reflexión, el estudio y el despertar del amor. Es el despertar del corazón. El
anhelo de lo Otro, el anhelo de Dios. Ella también habla de las enormes
dificultades y obstáculos que tuvo inicialmente al dar la vuelta y empezar el
viaje interno hacia Beriah, lejos de las apariencias y los sentidos físicos,
así como de las identificaciones y fijaciones del ego. Este es el lugar del
despertar a otros niveles y posibilidades de la Existencia y de empezar a
recordar de dónde venimos, a dónde vamos y dónde empezamos a tomar el camino
hacia el mundo del Espíritu y el mundo de la Luz.
En esta morada Teresa subraya la importancia crucial de la humildad,
que funciona como antídoto contra la soberbia, el orgullo espiritual o la
inflación del ego que pudieran desarrollarse. También dice que en las etapas
iniciales es absolutamente vital el estar cerca, tanto de los mentores
espirituales, no importa quienes sean, como de la Tradición porque en este
momento el alma todavía está lejos de la Luz, de la experiencia directa y del
contacto con Dios. Durante este tiempo, en estas moradas internas, el alma aún
no es tan fuerte como para defenderse por sí misma.
Hasta aqui Santa Teresa localiza a Dios dentro del castillo del alma.
Más adelante explica que Dios se encuentra en el centro mismo del castillo, en
la séptima morada, en la pieza o palacio donde habita el Rey, el Sol que
alumbra todo el castillo con su radiante luz. La tradición mística de todas las
culturas ha identificado aquello como la partícula Divina, la Mónada cuyo
habitáculo reside en el "corazón" y es la llama concientiva que nos
conecta a lo Real. Posteriormente la identificación con el ego ha conseguido
que nos desvinculemos de esa Llama Primitiva.
Para tener una imagen del castillo del alma de Santa Teresa resultaría
útil imaginar una esfera donde habita Dios, el Sol central. Esta esfera o
palacio central sería la séptima morada. Ahora imaginemos otra esfera mayor que
contiene en su interior a la anterior. Esta sería la sexta morada. Ahora
Imaginemos otra esfera mayor a la anterior y que contiene en su interior a las
dos antes mencionadas. Esta sería la quinta morada. Ahora imaginemos otra
esfera, la cuarta morada, que contiene dentro de sí a las anteriores, y así
sucesivamente hasta la primera morada, la última exterior y que contiene dentro
de sí a las otras seis. Afuera de ésta se encuentra el mundo objetivo, con el
cual nos relacionamos a través de los sentidos.
PURIFICACIÓN
La segunda morada es la de la Purificación. Es el lugar de Daat, la
no-sefira del conocimiento en la psique y la ventana hacia otra dimensión de
acuerdo a la correspondencia kaalistica de lamística judía. Comúnmente es
experimentada como la noche oscura del alma o la purificación. Este puede ser
un lugar muy doloroso, un lugar para purgar y limpiar. En otras palabras es
elmismo caos primigenio del que hemos hablado en otra oportunidad; corresponde
a la seva oscura por donde el Dante inicia su periplo. Es en este estado donde
el alma empieza a tener experiencia directa con los mundos superiores. El alma
no puede viajar más allá hasta que se vuelva más ligera y deje atrás el
equipaje innecesario. Es el comienzo de pruebas y juicios más agudos, pues el
alma es examinada acerca de sus intenciones y motivaciones más profundas.
Teresa dice que hay menos riesgo en la segunda morada que en la primera porque
el alma tiene mayor entendimiento de lo que está pasando, sabe a dónde se
dirige y, más importante aún, mientras el alma avanza hacia el área de luz, la
Luz se acerca al alma. Mientras más cerca esté el alma de lo Divino, más la
llama y la atrae hacia El.
La esencia de la segunda morada es la transformación de la sombra. Esa
parte de nosotros, personal o colectiva, que es inconsciente y que está en la
oscuridad. Ella dice que, paradójicamente, se puede experimentar más
resistencia al viaje en este momento, en el que el alma es examinada más
profunda y seriamente. Aquí resaltan los espejismos y las alucinaciones. Los
conflictos internos que emergen son desplazados mediante la oración y los
valores morales; y tanto el conocimiento como el ser del amor ayudan al alma durante
estos momentos difíciles.
En la seguda morada Teresa invoca “procuren huir de las culebras y
cosas emponzoñosas” , lo cual significa alcanzar un estado de silencio mental
durante la meditación (hesychia, en griego).
SINCERIDAD
La morada de la Sinceridad es aquella en la que el alma empieza a
penetrar terrenos espirituales más profundos. Las pruebas y los juicios se
vuelven más sutiles, más internos, lejos de las apariencias externas. En los
ritos antiguos se decía que en el principio del sendero, el discípulo es
probado en la vida, luego en la mete; a medida que avanza estas pruebas se tornan
más sutiles, ues el discipulo ha aprendido tambièn a verificar la realidad en
terrenos cada vez más sensibles. Es la prueba de la sinceridad del alma, de lo
que ella busca y desea realmente. Teresa habla de la creciente necesidad de
discernimiento espiritual, puesto que es imposible juzgar desde las apariencias
externas lo que está sucediendo más adentro del alma. De la tercera morada ella
dice: "Puede ser que todos lo deseemos, pero para que el Señor tome
completa posesión del alma, se necesita más que eso..." Todo esto alcanza
su perfección en la perseverancia y la voluntad consciente, que no es otra cosa
que el Thelema: “...Harto buena dispusición es si persevera en aquello y no se
torna a meter en las sabandijas de las primeras piezas, aunque sea con el
deseo, que no hay duda, sino que, si persevera en esta desnudez y dejamiento de
todo, que alcanzará lo que pretende”.
TRANSFORMACIÓN
La cuarta morada es el lugar donde los mundos naturales y
trascendentales se interpenetran. Es la corona del mundo psicológico de
Yezirah, el Tiferet del mundo espiritual de Beriah y el Malkut del mundo divino
de Azilut. En la morada de la Transformación, el alma comienza a estar en
contacto directo con el resplandor de la Luz Divina. Algo empieza a verse
fundamentalmente distinto en esta morada. El alma está empezando a dejar los
mundos físicos y psicológicos y el sentimiento del "Yo" comienza a
sentirse muy pequeño dentro de un universo más vasto. Teresa dice que éste es
el lugar donde el viaje requiere mucho menos esfuerzo. Cada vez el alma se
rinde más y más. Tales estados de consciencia se dan a través de la bendición y
la gracia de los mundos superiores.
Las facultades racionales, dice Teresa, deben ir disminuyendo, y la
capacidad de amar y ser amado van en aumento. No es sólo un amor personal, sino
otro nivel de amor que desarrolla y transforma nuestra vida interior. Es el
amor a Dios, amor por el Universo, por lo Absoluto, el que está tomando más
fuerza e intensidad. Es el principio de la experiencia directa, de la inmersión
dentro de la fuente espiritual del Ser. Teresa habla de un creciente sentido de
profunda felicidad, de un éxtasis intenso, de un gran amor que es muy difícil
describir. Este sentimiento puede llegar a asumir el control en momentos de
gran intensidad, y el cuerpo siente esa intensificación del Espíritu. Desde el
punto de vista psicológico, las experiencias del Espíritu parecen paradójicas y
milagrosas. Por lo tanto, nos advierte lo que está sucediendo en el centro del
alma. El centro de gravedad del alma está cambiando, se está transformando y se
ubica más en lo universal. Teresa subraya la importancia de no forzar ni
manipular. Esto sucede fácilmente cuando el alma está lista y se ha realizado
suficiente trabajo preparatorio en las moradas anteriores.
El Espíritu Santo empieza a disolverse y a fundirse en el centro del
alma, sucediendo esto fuera del tiempo y espacio ordinarios. Para los que han
tenido estas experiencias es común percibir que ellas operan bajo otro tipo de
leyes, es decir las leyes del mundo espiritual. Es como si el alma fuera
absorbida por otro nivel de ser y de conocimiento. A veces es difícil para el
alma entenderlo hasta que adquiere la suficiente experiencia y orientación
espiritual para comprender la otra dimensión.
Esta morada estambién el despertar místico que en los términos
orientales están intimamente relacionados a los misterios de la Kundalini, o
sencillamente, el aspeto maternal de la divinidad;el Amor de la Virgen. Teresa
o describe así: “Escribiendo esto, estoy considerando lo que pasa en mi cabeza
del gran ruido de ella, que dije al principio, por donde se me hizo casi
imposible poder hacer lo que me mandaban de escribir. No parece sino que están
en ella muchos ríos caudalosos y, por otra parte, que estas aguas se despeñan;
muchos pajarillos y silbos, y no en los oídos, sino en lo superior de la
cabeza, adonde dicen que está lo superior del alma. Yo estuve en esto harto
tiempo, por parecer que el movimiento grande del espíritu hacía arriba subía
con velocidad”.
Esta pues muy claro la descripción del ascenso de la energía de la
Madre o energía kundalini desde la base del tronco hacia la cabeza. También
comenta que la sensación principal se encuentra en lo superior de la cabeza.
Efectivamente, es usual que la energía que ha ascendido a la cabeza con
desacostumbrada intensidad produzca un bramido continuo en la cabeza y una gran
actividad y movimientos en la zona de la coronilla, inmediatamente debajo del
cráneo, que podría compararse al agua que hierve.
SANTIDAD
La quinta morada es la Morada de la Santidad. Los escritos de Teresa
sobre la quinta y sexta moradas constituyen casi la mitad de "El Castillo Interior",
remarcando la importancia de éstas. El alma empieza a experimentar un estado
más profundo de transformación interna, que ella llama, "la muerte
deliciosa que arrebata al alma de todas las actividades que puede realizar
mientras está en el cuerpo". Esa fue la experiencia personal de Teresa:
contener la intensidad de su vida espiritual y mantener la salud física. Ella
dice que es muy difícil tener una perspectiva, ya que el alma está más en lo
Otro, en la dimensión espiritual, y que en ese momento es imposible tener una
perspectiva psicológica racional. También describe la increíble profundidad del
asombro, la alegría y el éxtasis de estos estados así como el desconcierto
acerca de lo que está sucediendo. Es muy difícil poder comunicar estas experiencias.
Es como si se estuviera al borde del mundo Divino. El sentido del ser se vuelve
muy pequeño, como si fuera casi inexistente y se estuviera fundiendo en otra
dimensión.
En este nivel es donde la muerte del ego es más precisa. La Energia del
Espíritu Santo destruye todo atisbo de sombra, porque ya las priemras etapas
han sido comprendidas.No hay dualidad que todavía existía en la Cuarta Morada.
Por eso Teresa dice: “Porque, aunque no hay tanto lugar (en la cuarta morada)
para entrar las cosas emponzoñosas, unas lagartijillas sí, que, como son
agudas, por doquiera se meten; y, aunque no hacen dañó, en especial si no hacen
caso de ellas, como dije, porque son pensamientillos que proceden de la
imaginación y de lo que queda dicho, importunan muchas veces. Aquí (en la
quinta morada), por agudas que sean las lagartijas, no pueden entrar en esta
morada, porque ni hay imaginación ni memoria ni entendimiento que pueda impedir
este bien. Y osaré afirmar que, si verdaderamente es unión de Dios, que no
puede entrar el demonio ni hacer ningún daño, porque está Su Majestad tan junto
y unido con la esencia del alma, que no osara llegar, ni aun debe de entender
este secreto ¡Oh, gran bien, estado adonde este maldito no nos hace mal!. Ansí
queda el alma con las grandes ganancias, por obra de Dios en ella, sin que
nadie le estorbe ni nosotros mesmos. Es sobre todos los gozos de la tierra y
sobre todos los deleites y sobre todos los contentos, y más”.
En esta morada está la promesa de matrimonio entre el alma y el
Espíritu Santo. Es la imagen del compromiso terrenal. El Espíritu otorga la
gracia como símbolo del compromiso inminente entre el Amado y el alma. El alma
no puede comprenderlo. Es inexplicable. Es un misterio y una paradoja para las
facultades racionales. Constantemente Teresa, hace advertencias durante esta
morada, enfatizando cómo el alma tiene que estar cada vez más alerta, cuidadosa
y atenta mientras las fuerzas de oposición también van tomando más poder.
SANTIFICACIÓN
La sexta es la morada de la Santificación. Teresa escribió 60 páginas
sobre esta morada y el texto es muy intenso. Habla de las pruebas
experimentadas por el alma, donde los obstáculos internos y oposiciones se
vuelven más y más sutiles. Habla pasional y extensamente del Amor Divino entre
Dios y el alma, y de la necesidad que tiene ésta de renunciar a este gran Amor
que siente El Sagrado por su Novia. Muchos místicos hablan de estar abatidos,
atravesados del corazón. Otros hablan de estar ardiendo con un fuego divino que
no puede ser saciado, un fuego que arde y arde a través del ser, como flechas
de luz penetrando el núcleo del corazón.
Teresa discrimina entre la experiencia mística verdadera y la falsa.
Dice que si es una experiencia verdadera --contacto verdadero con lo Divino--
lleva el peso de la verdad, de la autoridad y del poder sobre el tiempo. Si no
es una experiencia real, tiende a decaer porque la permanencia es algo que no
pueden dar la imaginación ni la psique. Otro aspecto de ello es que la
experiencia no puede ser olvidada. Algo se quemó en el alma; esa ha sido
ciertamente mi propia experiencia. No se puede provocar ni se puede manipular.
Aún después de diez o veinte años, puede ser tan real como en el momento en que
sucedió. Dicho contacto nos proporciona una gran alegría y el éxtasis. Las
experiencias psicológicas no pueden causar la profundidad de asombro y
felicidad que otorga el contacto con el espíritu. Teresa subraya la importancia
de mantener diariamente un ritmo regular. El cuerpo, mente y ego tienen que
tener el orden y la continuidad de la vida ordinaria, para poder aguantar
estados tan profundos de consciencia.
Resulta de particular interés el capítulo V que trata sobre la poderosa
ascensión del fuego sagrado o energía de la Madre (kundalini), que hasta el
cuerpo físico levanta en su vuelo ascendente, transportando al peregrino
espiritual a profundos estados de éxtasis. A continuacion se transcribe el
capítulo 19, “La paja y el huracán”, del Libro de la vida de la propia Santa
Teresa, que habla exactamente del mismo tema: Texto original (adaptado al
castellano moderno): “Quiero ahora hablar del arrobamiento, que también llaman
vuelo del espíritu y éxtasis. Sus efectos son mucho más intensos que los de la
unión (oración de unión) porque ésta, aunque es principio y medio y fin, se
produce en lo interior (es decir, sólo en la conciencia), en cambio el
arrobamiento, como es en lo más alto grado, produce sus efectos en lo interior
y en lo exterior (es decir, en la conciencia y en el cuerpo físico).Pensemos
que la nube del agua abundante de esta última agua (lluvia) permanece con
nosotros en la medida en que lo consiente nuestra tierra. Si al bien que nos ha
hecho respondemos con obras, según nuestras fuerzas, el Señor se apodera del
alma, del mismo modo que las nubes recogen los vapores de la tierra, y la lleva
consigo al cielo (éxtasis) para mostrarle cosas del reino que le tiene
preparado. "
UNIFICACIÓN
La séptima es la Morada de la Unificación y es diferente a las moradas
anteriores. Es la unión directa; el matrimonio del alma con el reino de la Luz
Divina. Es un conocimiento directo del Mundo Divino de la Emanación. Estos
estados corresponderían , aproximada y respectivamente, al salvikalpa-samadhi
(sexta morada) y al nirvikalpa-samadhi (séptima morada) del vedanta. Es estar
en la presencia de esa Luz y ser completamente bañado por Ella. El alma escucha
y percibe directamente. Se compenetra de los misterios del Mundo Divino. El
alma comienza a saber, a sentir y a Ser cada vez más en ese mundo.
Teresa describe la séptima morada como un lugar donde hay una unión
secreta en lo más profundo del alma, que debe ser el lugar donde Dios mismo
vive...al matrimonio espiritual lo compara con agua cayendo del cielo hacia una
fuente o río donde se unen todas las aguas, y sería imposible dividirlas o
separar el agua del río de la que ha caído de los cielos.
Esta es la morada de la unión mística. No hay separación entre la Luz
que emana del Mundo Divino y del núcleo de nuestro ser. Están fusionados en
Uno. La unión no tiene nada que ver con el mundo de los sentidos. Tiene lugar
adentro de nuestro corazón. En las otras moradas todavía puede haber
dificultades, conflictos y dolor, pero aquí la unión se da en el centro del
alma. Todo se da sin esfuerzo y ocurre en el Silencio. El matrimonio es
consumado con el Beso que la Novia pide.
Quizá es esto lo que dice San Pablo: "El que se arrima y allega a
Dios, hácese espíritu con El", tocando este soberano matrimonio, que
presupone haberse llegado Su Majestad a el alma por unión. Y también dice:
Miqui bibere Cristus est, mori lucrum; ensí me parece puede decir aquí el alma,
porque es adonde la mariposilla (alma dispuesta para que Dios la tome para sí)
que hemos dicho, muere, y con grandísimo gozo, porque su vida es ya Cristo”.
Concluye con la pregunta: ¿Para qué es todo? ¿Cuál es el propósito? Su
respuesta es: Es para servir al Sagrado de la mejor manera en que cada alma sea
capaz. No es nada más para el deleite del alma. Y sus sabias palabras finales
fueron: "No construyas torres sin fundamentos, pues el Señor no toma en
cuenta la grandeza de nuestros hechos sino el Amor con el que fueron
realizados; y cuando hacemos lo que podemos, su Majestad hará posible que
hagamos más y más. Puedes entrar en este castillo interior cuando quieras y en
donde te encuentres, es completamente independiente de las facultades de la
razón, sentidos o cualquier cosa del mundo material. Aunque he descrito siete
moradas, en cada una de ellas hay muchas más, abajo, arriba y a los lados.
Todas ellas con fuentes encantadoras, jardines y cosas deliciosas que desearías
usar en alabar a Dios, quien creó el alma a Su imagen y semejanza."
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